Nueva especie de Tortuga de cuello largo de hace 100 millones de años

Nueva especie de Tortuga de cuello largo de hace 100 millones de años

Tortugas y dinosaurios

Las tortugas son un conocido grupo de reptiles que se originaron allá entre mediados y fines del Triásico, junto con los cocodrilos, los lagartos, los dinosaurios y los mamíferos. Las primeras ya se mostraban acorazadas y sin dientes y no conocemos mucho acerca de cuál grupo de reptiles fue el que les dio origen. Sin embargo, desde aquellas primeras tortugas, mucho han caminado y muchos grupos de tortugas existieron, algunos completamente extintos ya, y otros con descendencia en la actualidad.

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Figura 1. Las primeras tortugas existieron junto con los primeros dinosaurios y los primeros mamíferos. En la imagen, Palaeochersis talampayensis, que vivió en La Rioja hace 210 millones de años. Ilustración de Jorge A. González para la revista Desde la Patagonia (2009).

De los muchos grupos de tortugas, algunas se especializaron en la vida marina, otras en tierra firme y algunas en los ríos y arroyos. Aunque las tortugas siempre tuvieron coraza, no siempre tuvieron la habilidad de esconder su cabeza dentro del caparazón. Este raro atributo se originó en algún momento del Jurásico y lo hallamos como característico de las tortugas del Cretácico.

A partir del Cretácico (144-65 millones de años atrás), comienzan a aparecer algunos grupos de tortugas que podríamos incluir entre las de tipo moderno (comparadas con las anteriores).

Tortugas de agua dulce

Dentro de las tortugas de aguas dulces, hay dos grandes grupos, clasificados de acuerdo a su modo de ocultar la cabeza: Las criptodiras (retraen el cuello directamente hacia dentro, como nuestra conocida tortuga de tierra), y las pleurodiras (retraen el cuello lateralmente).

Figura 2. Las tortugas que pueden esconder su cabeza en la caparazón pueden hacerlo de dos modos: Hacia adentro lo hacen las criptodiras (como las tortugas de tierra) y hacia el costado lo hacen las pleurodiras (como las tortugas de laguna). Ilustración de Jorge A. González para la revista Desde la Patagonia (2009).

Hoy, las pleurodiras se agrupan en tres grandes familias: Pelomedúsidas (que hoy viven en África), Podocnemídidas (que hoy viven en Madagascar) y las Quélidas, de Sudamérica y Australia. Nuestras quélidas de Argentina habitan hoy con éxito los ríos y lagunas desde Misiones hasta Buenos Aires, con tres géneros: Hydromedusa, Phrynops y Acantochelys. Como son de climas cálidos, no habitan ya la Patagonia.

El hallazgo

Prochelidaella buitreraensis es una antigua tortuga quélida de unos 30 centímetros de largo y de unos 95 millones de años de antigüedad. Fue descubierta en La Buitrera, una localidad fosilífera situada cerca de Cerro Policía, en el noroeste de la provincia de Río Negro, a unos 1.300 kilómetros de Buenos Aires.

La Buitrera se viene estudiando desde 1999 y ha provisto una impresionante lista de hallazgos completamente nuevos como dinosaurios carnívoros del grupo de los velocirraptores (Buitreraptor, Alnashetri), cuello-largos (Cathartesaura), cocodrilos omnívoros a herbívoros con hocico de zorro (Araripesuchus buitreraensis), reptiles esfenodontes herbívoros (Priosphenodon), lagartijas, serpientes con patas (Najash), mamíferos driolestoideos de hocico largo (Cronopio), tortugas y peces pulmonados o dipnoos.

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Figura 3. Excavación en afloramientos de la Formación Candeleros en La Buitrera, provincia de Río Negro.

A pesar de que la localidad de La Buitrera se conoce y se trabaja desde hace 20 años, y las tortugas que aquí presentamos se conocen desde entonces, recién en las últimas campañas apareció por vez primera una tortuga con cráneo, un hallazgo bastante raro, ya que cuando las tortugas mueren y su cuerpo se descompone, la cabeza suele ser llevada por el agua y se pierde. El hallazgo ocurrió en la campaña de verano del año 2017, realizada por integrantes del Área de Paleontología de la Fundación Azara, la Universidad Maimónides y el CONICET en coordinación con un equipo del Museo de Ciencias Naturales de San Rafael (Mendoza), trabajando en el Cañadón de las Tortugas, un sitio breve, dentro de la localidad de La Buitrera.

El Cañadón de las Tortugas es levemente diferente al resto de los sitios en esa localidad. Un detallado estudio desarrollado por los geólogos Lic. Joaquín Pérez Mayoral y la Dra. María Lidia Sánchez nos permitieron conocer que los 20 metros de depósitos rocosos representan tres etapas que nos muestran cómo se contraían y expandían los márgenes del viejo desierto Kokorkom como resultado de los cambios climáticos de la época. Las tortugas se hallan en depósitos de río intercalados con dunas, donde se preservan rellenos de cuevas de invertebrados.

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Figura 4. Localidad Paleontológica de La Buitrera, provincia de Río Negro.

El estudio

Los resultados del estudio de los restos indican que, efectivamente, se trata de una nueva especie, que fue nombrada como Prochelidaella buitreraensis.

El estudio fue liderado por el Dr. Ignacio Maniel -paleontólogo del CONICET que trabaja en el Museo de Historia Natural de San Rafael (Mendoza) y también participó el Dr. Sebastián Apesteguía -paleontológo del Área de Paleontología de la Fundación Azara -Universidad Maimónides- (Buenos Aires).

El material estudiado incluye un cráneo muy completo, el mejor preservado mundialmente para una tortuga quélida del Cretácico, junto con varios otros huesos y partes de caparazón.

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Figura 5. Fotografía e interpretación del cráneo de la tortuga Prochelidella buitreraensis.

Lugar y época

En aquellos tiempos del Cretácico, un vasto desierto se había formado entre Río Negro y Neuquén, el Kokorkom, o desierto de los huesos. Las arenas depositadas, endurecidas, compactadas y petrificadas, se conocerían luego como Formación Candeleros.

En la estación de lluvias, las zonas entre las dunas se inundaban y allí habitaban por un tiempo peces pulmonados (dipnoos) y tortugas de agua dulce que se alimentaban de ellos. Eso lo sabemos gracias a que de las tortugas no sólo se encuentran huesos sino también coprolitos (heces petrificadas). Gracias a esto se pudo inferir que, como sus parientes actuales del grupo de las Chelidae, aquellas tortugas también se alimentaban de peces.

Prochelidella vivió en una época coincidente con los más grandes dinosaurios conocidos, como el dinosaurio carnívoro Giganotosaurus y apenas un poco antes del dinosaurio herbívoro Argentinosaurus.

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Figura 6. Un grupo de tortugas quélidas se refugia bajo el agua mientras por fuera se pasean dinosaurios saurópodos, un terópodo unenlagino y un cocodrilo terrestre. Ilustración realizada por el artista Jorge A. González.

¿Por qué es importante este hallazgo?

Las tortugas quélidas viven hoy en nuestros grandes ríos y lagunas. Son muy pretenciosas en cuanto a sus requerimientos ambientales. El hallarlas en medio del ambiente desértico de Kokorkom nos dice mucho acerca de las características del ambiente en La Buitrera. Además, la anatomía de Prochelidella nos muestra cómo evolucionó el cráneo de estas tortugas a lo largo de los últimos 100 millones de años.

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Cita de la publicación científica:

Ignacio J. Maniel, Marcelo S. de la Fuente, Sebastian Apesteguía, Joaquin Pérez Mayoral, Maria L. Sanchez, Gonzalo D. Veiga e Ian Smales (2020).
Cranial and postcranial remains of a new species of Prochelidella (Testudines: Pleurodira: Chelidae) from ‘La Buitrera’ (Cenomanian of Patagonia, Argentina), with comments on the monophyly of this extinct chelid genus from southern Gondwan. Journal of Systematic Palaeontology, https://www.tandfonline.com/…/10.1080/14772019.2020.1721579…